Sunday, March 04, 2007

El cuento del aprendiz del observador


-¿Porque has venido a mi?
- he oído decir a la gente que tu sabes mirar aquellas cosas que permanecen apacibles en todo, durmiendo con suavidad entre luces, palabras, sonidos, sensaciones, sabores e infinidad de adjetivos que las disfrazan. He oído decir a la gente que tú eres el observador, poeta del silencio y de las cosas sobre las que no se escriben, así que decidí salir en tu búsqueda para poder mirar también el silencio, quiero ser tu aprendiz.
-¿sabes acaso que no soy real?
-real o no real aquí estamos. Dime si estas dispuesto a enseñarme
-soy un poeta que acuchilla libros.
-Dime si estas dispuesto a enseñarme?
-soy un poeta que estaba triste y confundido.
-dime, dime, dime, dime, dime ¡!!
-te diré que por las noches salía de casa, vagaba por las calles con un cuchillo en mi lengua, alfileres en las yemas de los dedos y fuego, mucho fuego en la frente y el estomago.
Era yo un poeta que sabia leer, sabia leer los rostros, los gestos, sabia leer los vientres, sabia leer la cicuta oculta, el revolver en la entrepierna, las navajas en las miradas, el tigre blanco por sobre las espaldas, el cloroformo en el corazón, el cianuro en los labios………era yo un poeta no poeta, porque asesinaba libros acuchillándolos con mi lengua….. pero eso no importa porque dices quieres aprender el arte de la observación, ¿no es así?
-así es
- bueno, pues entonces cierra los ojos y mira el infinito .. para cuando los vuelvas a abrir tu mirada será incontenible, todo a tu alrededor lo contemplaras de una manera infinita como aquel que no existe y te cegó al cerrarlos. Solo entonces como dice el tao “el camino que no puede oírse resonara en tu voz y el camino que no puede verse se reflejara en tu mirada.”
El joven discípulo se dispuso a cerrar los ojos sin darse cuenta del filoso puñal, que su ahora maestro, guardaba en la lengua.
-¿por cuanto tiempo, por cuanto tiempo he de permanecer así….?
Preguntaba el joven discípulo pero esta vez El maestro no contesto, simplemente le acuchillo los ojos con la lengua. La sangre escurría como ríos de lágrimas sobre el rostro del aprendiz que torpemente buscaba sus ojos con sus manos temblorosas….
Era inútil, la lección había sido impartida ya.
FIN.

2 comments:

Duendecito said...

se siente bien mirar el infinito, pero...yo me pierdo ...me enseñas?

Lucas quebradita said...

:) ****